Las Crónicas de Dune I: Dune, de Frank Herbert

“Dune” es el primer libro de la saga “Las Crónicas de Dune”, escrita por Frank Herbert. Se trata de una novela que ya se ha ganado el título de clásico moderno, y que sentó las bases de la ciencia ficción posterior. En un futuro distópico conformado por diferentes planetas bajo el mando de un emperador, “Dune” nos presenta la historia de Paul, hijo de un duque que ha sido trasladado a un planeta desértico llamado Dune.

Si “El Señor de los Anillos” es el padre de la fantasía, “Dune” es sin duda el padre de la ciencia ficción. Su influencia en hitorias posteriores, como Star Wars, es innegable, y esta novela de 1965 hace gala de una imaginación y una originalidad desbordantes.

“Dune” es de esos libros que atrapan, que sumergen al lector en el universo que se presenta. La ambientación es el gran punto fuerte de esta novela, logrando una inmersión total del lector en este mundo lleno de intrigas políticas, de estrategias y de organizaciones llenas de influencia, poder e intereses. Pero mención especial merece este planeta protagonista llamado Arrakis. La lectura consigue atrapar al lector y trasladarlo por completo a ese mundo desértico lleno de peligros, con unas condiciones geológicas y climáticas casi inhumanas, y al modo de vida que llevan sus habitantes.

Dentro de Arrakis, la lectura nos presenta los diferentes estilos y culturas de la gente que vive en el planeta. Desde los Harkonnen, los antiguos gobernantes, que presentan una forma arrogante y ostentosa de demostrar su poder haciendo gala de un derroche deliberado e incluso cruel del recurso más preciado, pasando por los habitantes de Arrakeen, de los que no se llega a conocer mucho, pero entre los que se intuye la pobreza, llegando a los Fremen, la cultura que más se explora.

Es admirable la forma en la que el autor consigue presentar y trasladar Arrakis y su cultura. Cuando uno lee “Dune” le queda perfectamente claro cómo funciona tanto la naturaleza como la sociedad. La lectura nos hace aprender a desconfiar de todo aquel que no sea amigo demostrado, a temer a los gusanos, a valorar la especia, a apreciar hasta la más mínima gota de agua.

Y es que este mundo tiene algo hechizante e hipnótico que hace que, más allá de su trama e incluso que sus personajes, sea atrapante para el lector. Uno quiere saber más sobre este mundo, sobre sus secretos y peligros, sobre cómo es posible que haya gente que no sólo sobreviva, sino que haga su vida en el inhóspito desierto. Sobre los gusanos, esos monstruos de la arena, sobre la especia y lo costoso y peligroso de obtenerla, y sobre la escasez de agua y cómo los nativos consiguen sobrellevarla con sistemas tan sofisticados como los destiltrajes.

Sin embargo, la ambientación no es el único punto fuerte de esta novela. Y es que la trama es también sobresaliente, y se hace tremendamente interesante de seguir. La geopolítica de este universo es absolutamente fascinante. Los tejemanejes que se trae una sociedad gobernada por un emperador y diferentes cargos de la nobleza, como duques, condes y barones, y las maquinaciones que tienen lugar entre unos y otros dan lugar a unas intrigas de lo más relevantes.

A pesar de ello, estas intrigas son fáciles de entender por el lector. Son lo suficientemente trabajadas como para no resultar simplonas, pero a su vez tampoco son tan enrevesadas como para dificultar su comprensión, con lo que se consigue un equilibrio que resulta muy disfrutable de leer.

Asimismo, llama mucho la atención cómo la lectura no oculta el plan de los Harkonnen en ningún momento, y hace partícipe de ello al lector. Incluso los propios Atreides saben que van a ser traicionados, lo que no impide que dicha traición tenga lugar. Así, el nivel no decae en ningún momento, y lo más interesante no es el qué va a pasar, sino el cómo.

Además de las maquinaciones políticas, la trama también se sustenta perfectamente por la historia de Paul. Nuestro protagonista es uno de los personajes mejor tratados de la novela, y tiene una notable evolución. Paul Atreides se nos presenta como un muchacho joven, pero ya desde el principio demuestra tener una astucia, una inteligencia y una decisión que serán determinantes para su supervivencia.

Estos rasgos se van desarrollando, encontrando su detonante en el momento en el que Jessica y él se encuentran con los Fremen. Así, somos testigos de cómo Paul pasa de ser un muchacho hijo de un duque a convertirse no sólo en un líder Fremen, sino en algo más. No sólo pasa a ser alguien respetable y con buena posición dentro de la tribu que le ha acogido, no sólo se convierte en su líder sin opacar en ningún momento la figura de Stilgar, sino que además acaba haciendo gala de un poder desbordante desafiando al mismísimo emperador y llegando al trono.

Paul deja de ser un simple duque para convertirse casi en una deidad, una leyenda que ya se nos prometía prácticamente desde las primeras páginas. El Kwisatz Haderach, el Lisan Al-Gaib. Un hombre que verá lo que pueden ver las Bene Gesserit, el profeta que guiará a los Fremen. Paul Muad’Dib se convierte en aquello que las Bene Gesserit sembraron en las leyendas desde hace generaciones, pero no se conforma sólo con eso. Ni tampoco sólo con su venganza sobre los Harkonnen después de la traición que cometieron sobre la Casa de su familia Atreides.

El adiestramiento de Paul en las artes Bene Gesserit, en la lucha y la guerra y sus estrategias, sumados a su condición de Kwisatz Haderach que le permite ver diferentes futuros, y su propia astucia y determinación acaban haciendo de Paul un personaje temible y poderoso. A pesar de ello, Paul no cae en la típica planicie de los tradicionales héroes protagonistas. Es un personaje que comete errores, muestra defectos y hay cosas que escapan a su control y a su alcance, lo que lo hace más cercano y humano de lo que su condición podría hacer esperar.

Sin embargo, y aunque su desarrollo está muy bien llevado y se comprende en todo momento al personaje, quizá se hubiera agradecido que se hubiera mostrado un poco mejor esta evolución que ocurre en ese lapsus de tiempo desde que se va a vivir con los Fremen. A pesar de que no es necesario y podemos ver de qué manera ha cambiado Paul, la narrativa en esta segunda mitad de la novela es más acelerada que en la primera, lo que hace tener esa sensación de apresuramiento en la segunda mitad de la evolución del protagonista.

Igualmente ocurre con su relación con Chani, en la que no se profundiza, pero de la que se siembra la suficiente base como para que sea creíble e importante.

Aunque Paul es uno de los mejores personajes de la novela, el personaje más trabajado es el de la dama Jessica. La madre de Paul es el personaje que más comparte sus pensamientos, de la que más tenemos constancia de sus miedos y sus sentimientos, y que más clara tiene su evolución a lo largo de la lectura.

Jessica lleva a cabo sus tareas como Bene Gesserit, sufre primero por su marcha forzada de Caladan, su adorado hogar tan diferente a Dune, más tarde por la muerte de su duque, y luego por su hijo, al que, aun habiendo entrenado para que se convierta en lo que termina siendo, igualmente admira e incluso teme. Un personaje que sufre duras situaciones, pero que nunca se derrumba y se mantiene firme y fuerte, y que se termina convirtiendo en Reverenda Madre, uno de los cargos más importantes dentro de su organización, que merece mención especial.

Las Bene Gesserit son una institución muy interesante, tanto por las habilidades de sus integrantes como por sus objetivos. Sus capacidades son muy curiosas, y varían desde las que les permiten manipular a otros con herramientas como la Voz, hasta las que les permiten controlar su propio cuerpo y cambiar su organismo a placer.

En cuanto a sus objetivos, podríamos incluso pensar en las Bene Gesserit como una especie de agentes secretos. Se les asignan tareas, y por lo que hemos podido ver en esta primera novela, controlan parte del poder de la sociedad, ya sea como esposas de los nobles o de alguna otra manera, moviendo hilos en la sombra. Las funciones que más se han mostrado en este libro son el haber creado leyendas a través de generaciones y el de servir como concubinas y engendrar hijos buscando ciertos aspectos genéticos con resultados a largo plazo para buscar el Kwisatz Haderach.

Otros personajes a destacar son el duque Leto, que estaba condenado desde el principio, sus hombres de guerra como Thufir Hawat, Gurney Halleck o Duncan Idaho, el traidor doctor Yueh, un triste personaje cuya traición no sale según lo que esperaba, Chani, pareja de Paul y un gran apoyo para él, y Stilgar, que cumple la función de sustituto de todos los nombres anteriores que educaron a Paul.

Sin embargo, uno de los personajes más destacables es el barón Harkonnen. Un villano en toda regla, malvado, desagradable, con una magnífica descripción que nos hace imaginarlo como si se estuviera viendo. Inteligente y malicioso, el barón Harkonnen encabeza la familia enemiga de los Atreides. No tiene un trasfondo más allá de la propia maldad y búsqueda de poder, pero eso no quita que sea un personaje que cumple su papel a las mil maravillas, y resulta tan repulsivo como se pretende.

Otros aspectos a destacar de Dune son los otros planetas que se nombran, como Caladan o Salusa Secundus, la prisión del emperador de donde proceden los Sardaukar, los guardas imperiales, otros personajes como el conde Fenring, que aparenta ser bastante importante a pesar de su corta aparición y otros aspectos que agrandan el lore de estos libros al darle un vocabulario propio, con términos como crys, destiltraje o litrojón, y que ayuda a darle profundidad a la cultura del propio mundo.

Mención especial merece la melange. La famosa especia de Arrakis es el eje alrededor del cual giran todos los demás elementos de la historia. Es muy original cómo el elemento más valioso de este universo no es otra cosa que una especia, que no deja de ser una especie de droga, con unos usos tan peculiares y diversos como los viajes interespaciales o alimentarios.

Por otro lado, la narrativa del libro no se hace tan pesada como podría, y lleva un ritmo bastante bueno a pesar de que presenta cierta lentitud en la mitad para luego apresurarse un tanto en el último tercio. Aun así, no dejan de pasar cosas relevantes, y esto mantiene la atención del lector en todo momento.

Algo que llama la atención de “Dune” es la forma que tiene de introducir al lector en su mundo. No da explicaciones como tal a términos como los litrojons o los destiltrajes, y deja que sea el propio contexto el que haga comprender al lector sus significados. Así, esta novela senta unas bases dadas a brochazo limpio en vez de perfilarlas con un pincel fino, dando por hecho cosas que el lector no tiene por qué conocer, pero la jugada le sale muy bien.

En definitiva, “Dune” es un libro de lo más original y entretenido, que se hace ameno de leer a pesar de su extensión, y que se hace disfrutable debido al mundo que presenta y su trama, con un gran ritmo de lectura en el que da tiempo a pasar una gran cantidad de cosas, sin por ello saturar al lector. Una novela de la que uno sale como si hubiera estado personalmente en ese planeta y desierto.

—Oye, Todd, esta persona ha leído la entrada y no ha publicado ningún comentario.

—Espera un poco, Tedd. Dale tiempo para que pueda escribirlo.

—No escribe nada, Todd. Que le haya gustado y no nos lo diga me pone de mal humor.

—Tranquilízate, Tedd. No es bueno para tu salud que te estreses.

—De acuerdo, Todd. Pero acuérdate de decirle que no incluya spoilers de otros libros en los comentarios de esta entrada.

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2 comentarios en “Las Crónicas de Dune I: Dune, de Frank Herbert”

  1. Hola!

    Llegué a tu página por el universo de Fernando Trujillo, y cuando ya los terminé, me extrañó ver tantos análisis de libros de fantasía y no encontrarme con esta joya (aunque claro, es más de ciencia ficción). Me alegro que le hayas dado el tiempo y análisis que merece, veo que lo disfrutaste tanto como yo! Concuerdo con todo lo que comentas. El universo planteado por el escritor se hace tan vívido y real como si de verdad existiera, sin necesidad de describirlo más de lo necesario (que a veces siento que ocurre en el señor de los anillos). Es increíble que obras tan antiguas como esta, con casi 60 años de historia, aún se puedan sentir como historias frescas y llenas de vida.

    Lo único que no me ha gustado tanto es el final abrupto de dos personajes que me gustaron mucho: el duque Leto y el barón Harkonnen. Siento que podrían haber entregado y enriquecido mucho más la historia. Si bien esto les da cierto toque de realismo (como en Games of Thrones, que nadie sabe quién morirá y quién no), sentía en ellos la existencia de personajes profundos, con mucho carisma y oportunidades de profundizar sus historias. En fin, entiendo que hay libros que hablan sobre la historia de la sociedad presentada en Dune, quizás algo encontremos de ellos por ahí.

    Espero te animes con el resto, yo al menos he leído hasta el 3ro, y me han gustado bastante. El 4to se pone algo flojito y lo abandoné, pero sin duda lo retomaré en algún minuto.

    Saludos!

    1. ¡Hola Eduardo!
      Jaja, muchas veces es que no me da la vida para analizar y leer todo lo que querría… Con Dune al final he encontrado el hueco, y, como dices, realmente he descubierto una joya. Sinceramente no esperaba que me gustara tanto. Vi la primera peli hace dos años y aunque me gustó no me llamó mucho la atención, pero el libro me ha absorbido tanto que me ha fascinado. Vengo de leer El Señor de los Anillos y estoy de acuerdo contigo en que cae muchas veces en las descripciones pesadas, y Dune hace todo lo contrario, da las pinceladas y la imaginación y el propio contexto hace el resto.
      Creo que tienes razón sobre los personajes del duque Leto y el barón Harkonnen. Aun así, creo que el personaje del barón sí que ha estado aprovechado, pero sí que el duque Leto podría haber ofrecido mucho más, lástima que la muerte de este personaje sea tan prematura.
      Aunque no tengo intención ni mucho menos de abandonar esta saga, no pensaba continuarla ahora mismo, pues hay otras lecturas con las que quiero avanzar ahora (concretamente con los libros de Brandon Sanderson). Aun así, en algún momento la retomaré seguro, a mucho tardar en el estreno de la película del segundo libro.
      ¡Muchísimas gracias por comentar!
      Un abrazo.