Los Bridgerton, Temporada 3, de Netflix

La tercera temporada de la serie de Los Bridgerton, de Netflix, es la adaptación de la novela literaria “Seduciendo a Mr.Bridgerton”, de Julia Quinn, cuarto libro de la saga literaria del mismo nombre. Al igual que las otras dos temporadas, se trata de una adaptación que respeta el estilo del libro en el que se basa, conservando su estilo desenfadado y cómico, pero también manteniendo la dosis necesaria de romance y melodrama.

En esta ocasión esta temporada nos presenta la historia de amor del tercer hermano Bridgerton, Colin. A pesar de que la serie muestra cambios con respecto al libro, son cambios que, en general, sientan bien a la adaptación, que respeta a la obra original y sus personajes, ofreciendo una vez más un gran entretenimiento tanto a nivel de trama como audiovisual.

Al igual que las dos temporadas anteriores, la tercera temporada de Los Bridgerton, a pesar de que una vez más cambia con respecto a la historia de la novela original, mantiene su base y el respeto por ella. Toma algunos sucesos del libro, descarta tantos otros, juega con los personajes clave, tanto si aparecen en la novela como si no, y nos ofrece una vez más una preciosa historia de amor, esta vez, entre dos amigos de toda la vida.

Porque, de nuevo, la historia de amor del hermano Bridgerton de turno, esta vez Colin, es el eje central alrededor del cual gira el resto de tramas de la serie. Sin embargo, y al contrario de las anteriores temporadas, da la impresión de que en esta ocasión ambos protagonistas principales no tienen la misma presencia, siendo el personaje de Penélope la verdadera protagonista de esta historia.

Así, mientras que Daphne y Simon o Anthony y Kate compartían y se repartían el protagonismo, en esta ocasión un protagonista pesa más que el otro. Y es que en vez de la historia de ambos, esta temporada da la sensación de ser la historia de Penélope, pero no tanto así de Colin, quien, para ser el Bridgerton de esta temporada, queda finalmente en un papel incluso secundario.

Si comparamos ambos personajes, la evolución de Penélope sale mucho mejor parada. Primero tiene ese cambio de look que le hace sentirse mucho más acorde a ella misma, el flirteo con lord Debling que llega hasta la proposición de matrimonio, su complicada relación de amistad con Eloise que tan tocada se ve en esta temporada, el giro en su relación con Colin y, lo más importante, su doble identidad como lady Whistledown, que da más juego que nunca.

Pero, en comparación y a pesar de ser el protagonista, el aporte de Colin a esta temporada es bastante menor que el de su compañera. Al igual que en la temporada anterior, vuelve otra vez de sus viajes, esta vez disfrazado de una personalidad que no es la suya propia y que tarda dos capítulos en perder. Tras el flirteo de lord Debling a Penélope y el beso que ella le pide empieza a ser consciente de sus sentimientos por ella hasta el punto en el que los revela. Y, posteriormente, entramos en el drama cuando descubre que su prometida es lady Whistledown, del que no salimos hasta el último episodio.

El problema es que, en la serie, las acciones de Colin siempre vienen motivadas por aquello que rodea a Penélope o lo que sale de ella. El quitarse de encima esa personalidad que no le pertenece ocurre después de que Penélope se lo haga ver. Empieza a darse cuenta de sus sentimientos después de que ella le pida un beso, el interés de lord Debling le hace ver sus celos… pero nada de esto lo hace por sí mismo sin un incentivo detrás.

En el libro, la relación entre ambos es incluso más gradual, tanto que es difícil determinar el momento exacto en el que Colin descubre sus sentimientos. No hay un detonante tan claro como el beso de la serie, lo que hace que la relación se sienta aún más fluida y natural. Por otro lado, en la novela tampoco existe lord Debling ni nadie corteja a Penélope, por lo que Colin tampoco sufre de celos que le ayuden a darse cuenta de lo que siente. Es decir, en el libro los sentimientos de Colin afloran de él mismo, únicamente por el tiempo que pasa al lado de su amiga, sin necesidad de estos detonantes que emplea la serie.

Sin embargo, quizá la parte peor llevada del personaje ocurra tras su descubrimiento sobre quién es lady Whistledown. Su enfado, aunque justificado, quizá es demasiado excesivo. El drama, como es habitual en la serie, supera con creces al del libro. A pesar de ello, hay otra diferencia clave importante, y es que en el libro Colin pide matrimonio a Penélope después de descubrir su identidad como lady Whistledown, aunque no la apruebe y se sienta molesto por ello.

Así, el que en la serie Colin descubra el secreto de lady Whistledown después de su compromiso y su posterior enojo hace que se llegue a un punto de “no retorno” que afecta más a su relación, tornando en una situación dramática que no encuentra su solución hasta que se hace pública la identidad de lady Whistledown (acto que nace una vez más de la propia Penélope), siendo aceptada por la reina y, por extensión, por el resto de la sociedad. Y es únicamente cuando esto ya no es un problema cuando Colin perdona finalmente a su esposa.

Personalmente, creo que este cambio hace perder mucho al personaje de Colin, pues, en el libro, Colin es el que da ese discurso en el que descubre la identidad de lady Whistledown y consigue dar la vuelta a la situación para que todo el mundo valore más el mérito y reconocimiento de Penélope que la moralidad o las consecuencias de sus acciones. El Colin de la serie no sólo no demuestra que supere el estar molesto para estar orgulloso de esa faceta de su esposa, sino que tampoco interviene en la resolución de este conflicto, y en lo poco que lo hace (su conversación con Cressida) sólo empeora las cosas. Así pues, creo que se podría haber sacado mucho más jugo del personaje de Colin en la serie, o quizá habría sido interesante mantener en este personaje el mismo enfoque que en la obra original.

Por el contrario, Penélope es probablemente el personaje mejor escrito y desarrollado de esta temporada. Sigue siendo esa Penélope de siempre que conocemos en las otras dos temporadas, pero su evolución se hace muy notoria, ganando el personaje un aplomo, seguridad y firmeza motivados por todos sus aprendizajes y experiencias que se vienen cociendo a fuego lento desde la primera temporada. Ella es el indiscutible motor de esta tercera parte, y la responsable del avance de toda esta historia.

Por otro lado, la historia de los protagonistas viene acompañada de otras subtramas, como es habitual, aunque esta tercera temporada es la más coral de las tres. En el caso de Eloise, es una trama que también se ve muy afectada por lo de lady Whistledown, hasta tal punto que el personaje se hace amiga de Cressida, se integra en los bailes y actúa de una manera muy diferente a las otras dos temporadas.

Eloise es uno de los personajes que más cambian con respecto a las novelas. En la serie tiene mucha más importancia y protagonismo, y su personalidad sigue llevándose al extremo, lo que la distancia cada vez más de su personaje original. Sus acciones son cada vez más bruscas, como la facilidad que vuelve a tener para dejar a Cressida y volver a ser amiga de Penélope, y tampoco interviene en la resolución del conflicto, en el que tampoco llega a dar gran apoyo a su amiga.

Así, mientras que en el libro Eloise no sabe quién es lady Whistledown, la serie cambia este hecho haciendo que sea la primera en descubrirlo, una variación que, finalmente, tan sólo afecta prácticamente a la relación entre las dos amigas, pero no lo hace en la revelación de la identidad de la autora.

Por su parte, la historia de Benedict tampoco lleva al personaje a ningún lado ni hace que su evolución avance demasiado, más allá de que descubre, o redescubre, su aprecio por la libertad. De todos los Bridgerton, Benedict es, quizá, el que menos se ha desarrollado como personaje.

En cambio, la historia de Francesca coge carrerilla en esta temporada. Personaje prácticamente ausente en las dos temporadas anteriores, cosa que también ocurre en las novelas, por fin encuentra su sitio en la serie. Sin embargo, hay una diferencia importante entre la Francesca de los libros y la de la serie.

Es cierto que ambas son introvertidas, ambas necesitan tener un espacio propio en una casa en la que, con tantos hermanos, a veces es complicado, de ahí su anterior ausencia por preferir estar en otro lugar más tranquilo. Sin embargo, mientras que en la adaptación Francesca es una persona tímida e incluso acobardada, la Francesca de los libros no es tan tímida como tal, sino más bien independiente y desapegada, lo que supone una gran diferencia.

No es lo mismo esa timidez con la que Francesca llega incluso a presionar a su madre para que sea ella la que hable con la reina en vez de hacerlo ella misma y su prometido, que la independencia y serenidad de la Francesca literaria, suponiendo un importante cambio en la personalidad del personaje. Además, John Stirling, el marido de Francesca, también tiene esa misma actitud y personalidad un tanto pusilánime en la serie, completamente diferente a los libros.

A pesar de todo, el resto de personajes, como lady Danbury y Violet Bridgerton, que tienen una preciosa trama de amistad, el resto de los Bridgerton o los Featherington, están a la altura de las anteriores temporadas y una vez más se mueven entre las tramas de una manera muy correcta. Además, se agradece que tanto Hyacinth como Gregory, los hermanos Bridgerton más pequeños, aparezcan cada vez más en escena, adquiriendo poco a poco cada vez más importancia.

Además, hay otros personajes, como Felicity Featherington, hermana menor de Penélope y amiga de Hyacinth, que no aparece en la serie, lo que realmente es un acierto, pues no tendría sentido que este personaje apareciera cuando no se le ha hecho ninguna mención ni aparición antes, y más cuando su participación en la novela es menor. 

Sin embargo, sí que merecen su mención el resto de la familia Featherington, tanto madre como hermanas (con esos aires tan de hermanastras de Cenicienta), que siguen en su línea, siendo una vez más las protagonistas de una estupenda mezcla entre drama y alivio cómico. En especial, Portia Featherington, madre de Penélope, muestra una notable evolución en esta temporada, siempre a su manera, al igual que la muestra la relación con su hija menor en la serie, llena de altibajos.

En cuanto a Cressida, se le da un trasfondo interesante al personaje, sacándola del rol de simple villana, se le da una motivación para sus actos y logran que los espectadores le comprendan mejor, a pesar de que el final no ha sido demasiado amable para ella.

Por otro lado, hay otra diferencia digna de mención de la serie con respecto a la novela, que es la gran revelación de Penélope como Lady Whistledown. Mientras que en la novela Penélope tiene el apoyo de lady Danbury y los Bridgerton, además, como se menciona anteriormente, es Colin el responsable del discurso, reitera su amor y con sus palabras consigue que todo el mundo admire a su esposa, arrancando los aplausos de su público.

Sin embargo, en la serie es la propia Penélope la que se descubre, sin el apoyo de nadie, y la reacción final de la sociedad ante una revelación de tal calibre es, básicamente, la indiferencia. El baile continúa como si nada hubiera ocurrido, y no parece tener ninguna repercusión mayor en nadie, lo que acaba sintiéndose un poco irreal. Sí, hay aplausos, pero parecen más dirigidos a las mariposas que libera Philippa que a lo que acaba de acontecer. Al fin y al cabo, habría sido de esperar que este ansiado momento hubiera provocado al menos un gran revuelo y caos entre los asistentes, por lo que acaba siendo un momento un poco vacío.

El final del último capítulo prepara el terreno para varios personajes en la siguiente temporada. Por un lado, está la alusión de Benedict al baile de máscaras, punto de partida en su libro, lo que hace pensar que por fin su historia quizá comience en la siguiente temporada.

Por otra parte, está Francesca, su viaje para asentarse en Escocia y preparar el terreno para su propia temporada. Sin embargo, hay que mencionar la polémica aparición del personaje de Michaela Stirling, prima de John, y Michael en la novela. El cambio de sexo de este personaje, a priori, puede afectar bastante a la historia de Francesca tal y como está escrita en su novela, lo que ha provocado la decepción de muchos lectores de los libros. Veremos qué camino toma la serie y qué pueden ofrecer con este cambio con respecto a la novela, y si empeorará o no la historia del libro de la sexta hermana Bridgerton.

En cuanto a Eloise, la serie toma la acertada decisión de que acompañe a Francesca a Escocia, cosa que necesita el personaje de la adaptación. El libro de Eloise ocurre casi simultáneo al de Colin, así que inevitablemente habrá algunos cambios en su historia, pero no parece que el personaje de la serie aún esté en el punto del arranque de su propia temporada, al menos si se tiene en cuenta su novela original.

A pesar de todos los cambios y puntos débiles mencionados, también hay otros muchos aspectos que alzan la serie y mejoran el libro en escenas con mucho peso en la novela como la del carruaje o la defensa de Colin a Penélope ante su madre,  así como las relaciones entre los propios Bridgerton, con esas conversaciones entre hermanos (la de Anthony, Kate y Colin, la de Benedict con Eloise, las de Eloise y Colin…) o entre madre e hijos (Violet y Colin o Portia y Penélope), tan importantes, lo bonita que es la relación entre Colin y Penélope y lo bien trabajada que está, con esa camaradería y sincera amistad que demuestran, y la profundidad que dan a personajes más secundarios como Cressida o Lady Danbury, dotándolas de sus propias historias.

Como siempre, a nivel de producción la serie Los Bridgerton sigue estando a un nivel espectacular. Las actuaciones, los vestuarios y ambientación, la banda sonora y la fotografía mantienen el nivel de las anteriores temporadas, y una vez más su visionado se convierte en un auténtico disfrute.

VALORACIÓN DE LA ADAPTACIÓN: 8/10

—Oye, Todd, esta persona ha leído la entrada y no ha publicado ningún comentario.

—Espera un poco, Tedd. Dale tiempo para que pueda escribirlo.

—No escribe nada, Todd. Que le haya gustado y no nos lo diga me pone de mal humor.

—Tranquilízate, Tedd. No es bueno para tu salud que te estreses.

—De acuerdo, Todd. Pero acuérdate de decirle que no incluya spoilers de otros libros en los comentarios de esta entrada.

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