Memorias de Idhún: La Resistencia, de Laura Gallego García

“Memorias de Idhún”, de Laura Gallego, fue una saga que marcó la adolescencia de muchos de nosotros. Sin contar “Harry Potter”, nunca me había dado tan fuerte por un libro como por éste. Ahora, aproximadamente catorce o quince años después, lo he vuelto a releer después de tanto tiempo. Sinceramente, creía que quizá me decepcionaría. Temía no volver a encontrarme con la historia que yo atesoraba en mi recuerdo, que la novela hubiera “envejecido” mal. Que ya no me pareciera para tanto. Pero la verdad es que “Memorias de Idhún: La Resistencia”, quince años después, me ha vuelto a encantar.

 SPOILERS

“Memorias de Idhún: La Resistencia” tiene un encanto propio, un encanto que no muchos libros tienen, pero que Laura Gallego derrocha en prácticamente todas sus novelas, es algo innato en ella. Releer “Memorias de Idhún: La Resistencia” es como volver a casa después de un largo tiempo. Se está tan agusto en las páginas de este libro. Quizá me esté dejando influenciar por lo que me gustó esta novela en su momento, pero creo es un libro que se disfruta mucho. Por sus personajes, por su trama, por su narración tan amena y que tan bien entra y, sobre todo, por su ambientación y las sensaciones que transmite su lectura. Uno siente la paz de Limbhad en su propio cuerpo, uno sueña con Idhún como lo hace Victoria. El libro se convierte en una burbuja que aisla al lector del lugar en el que se encuentra para transportarle de lleno a esta historia. Incluso después de parar la lectura, la trama y los personajes se mantienen en la mente durante un tiempo, resistiéndose a abandonar al lector. Parte de nosotros sigue en el libro, negándose a desconectar.

La primera mitad de “Memorias de Idhún: La Resistencia”, “Búsqueda”, ya logra enganchar desde las primeras páginas, en las que se nos presentan a los primeros personajes, y que serán prácticamente los personajes principales durante toda la novela, no apareciendo muchos secundarios después. Esta poca cantidad de personajes crea un ambiente más privado, más íntimo, en el que los lectores conectamos con ellos enseguida. Nuestro mundo se reduce básicamente a Jack, Victoria, Shail y Alsan, quienes quedan perfectamente definidos en unas pocas páginas, lo que logra que tengamos la sensación de conocerlos desde hace mucho más tiempo del que realmente llevamos con ellos. Igualmente, se crean relaciones muy sólidas entre ellos, principalmente entre Shail y Victoria y Alsan y Jack, y también, aunque en esta primera mitad en menor medida, entre Jack y Victoria… y entre Victoria y Kirtash.

Kirtash, un personaje que he redescubierto en esta relectura. Un asesino jovencísimo, frío, letal, impasible, tan poderoso que Shail y Alsan, un mago y un guerrero, no tienen ninguna oportunidad frente a él, viéndose obligados a salir huyendo siempre. Es inevitable sentir curiosidad e interés por este chico, aunque al principio simplemente parezca un malo que se limita a cumplir a la perfección con su trabajo. Se muestra tan indiferente que el más mínimo gesto poco común en él ya llama la atención.

Así, en esta primera mitad nos sumergimos en la doble vida de Victoria, en el dolor e impotencia de Jack, y en las misiones de nuestros idhunitas Alsan y Shail, unas misiones de las que no se conoce mucho al principio para luego ir dándonos pinceladas según avanza la lectura, para finalmente revelarnos la verdad al final de esta primera mitad. Un final que desmorona la limitada burbuja que nos había creado para abrirnos paso a un cambio drástico de la historia alterando por completo su ritmo, lo que le sienta fenomenal a la lectura.

La captura de Alsan es el detonante de este cambio. Hasta entonces habíamos tenido algunas escenas de tensión, principalmente la muerte de los padres de Jack y la persecución de Victoria en el metro, en las que ya habíamos sentido el peligro. Pero ahora la tensión se siente más cercana y real que nunca, porque sabemos que cuando vayan a rescatar a Alsan, algo malo pasará. Se intuye que ya nada volverá a ser lo mismo. No es posible que lo consigan rescatar y se vayan de rositas. El precio a pagar es la “muerte” de Shail, un golpe duro para los lectores, porque es un personaje muy cercano que inevitablemente cae bien, y sobre todo para Victoria, pues es un hecho que afecta mucho a su evolución como personaje. A partir de aquí los personajes principales cambian, evolucionan y no serán los mismos de antes, por distintos hechos. En el caso de Victoria, es la muerte de Shail, en el caso de Alsan es su conversión en lobo, y en el caso de Jack, la huida de Alsan y el posterior abandono de Limbhad que acaba provocando la discusión con Victoria.

Además, hay otras dos escenas muy destacables en esta primera mitad: Jack y Victoria destrozando cosas con sus nuevas armas asustando al pobre Shail, quien se empieza a dar cuenta, al igual que nosotros, de que esos dos niños son más de lo que aparentan, y la conversación entre Kirtash y Victoria en el castillo de Alemania.

Al presentarnos a Kirtash como ese asesino imbatible, frío y sin sentimientos, verle mostrar la más mínima emoción supone una sorpresa. Por eso, cuando muestra abiertamente su interés por Victoria y le ofrece ser la emperatriz de Idhún a su lado, es inevitable pegar un brinco y preguntarnos “¿qué?”.  Es un giro buenísimo, que le da otro matiz a la lectura, que aumenta el interés en el villano de forma descomunal, y que siembra la semilla de la relación romántica prohibida entre Victoria, miembro de la Resistencia, y Kirtash, su enemigo, lo que supone un interés irresistible y fascinante que se confirma cuando Victoria toma su mano.

No es que no se vea venir. Es que no se espera. La historia ha sentado sus bases muy bien desde el principio, unas bases de buenos contra malos en los que una relación romántica así no se avistaba. Y éste es el hecho que nos hará ver a Kirtash de una manera diferente y que marcará su evolución hacia la segunda parte.

Porque si ya la primera parte es interesante, en la segunda, “Revelación”, es donde empieza lo bueno.

En la segunda mitad los protagonistas se reencuentran dos años después, diferentes, más mayores y algo más maduros, a pesar de que aún siguen siendo jovencísimos. E inmediatamente se nos siembra la semilla del interés romántico entre Jack y Victoria, un romance que se va desarrollando poco a poco a partir de la amistad que unía a los dos jóvenes, pero que encuentra aquí su punto de partida. Y como a los lectores también se nos había plantado la semilla de la relación entre Victoria y Kirtash, las relaciones entre personajes pasan a ser uno de los mayores intereses y puntos fuertes de la lectura.

Al cambiar los personajes, también lo hace el ritmo que mantenía el libro, volviéndose ahora más imprevisible y alocado. Alexander propone cambiar de estrategia e ir directamente a por Kirtash en vez de buscar directamente al dragón y al unicornio, una decisión inteligente viendo los resultados que habían obtenido hasta el momento. Y esto da lugar a una de las mejores escenas de la novela, si no la mejor.

La Resistencia se desplaza hasta el Key Arena de Seattle, y prepara una emboscada para cazar a Kirtash, que según el Alma se encontraría en ese lugar. Y allí se encuentra… de una manera distinta a la esperada. El hecho de que Kirtash, el frío asesino idhunita que la primera parte del libro nos ha enseñado a temer, salte al escenario como cantante de pop-rock bajo el nombre de Chris Tara coreado por miles de jóvenes es tan raro y chocante que podría resultar hasta ridículo. Sin embargo, la reacción de los protagonistas evita la caída en el absurdo quedándose en surrealista. Por supuesto, Jack y especialmente Victoria no pueden creer lo que están viendo, y Alexander no parece realmente comprender qué es lo que está pasando, lo que da lugar a una situación desternillante. A todo esto, Victoria empieza a atar cabos relacionando su última conversación en Alemania, cuando él le tendió la mano, con la letra de la canción, comprendiendo que esa canción que tanto le gusta está escrita para ella por su enemigo.

Todo lo relativo a la relación entre Kirtash y Victoria es atrapante y atrayente, no sólo por ser ellos dos enemigos, sino porque además nos permite conocer mejor al personaje de Kirtash y profundizar en él. Se hace fascinante ver cómo, conversación a conversación, pasamos de que Victoria parezca que pueda irse con Kirtash a que él sea el que finalmente cambie de bando, dando la vuelta a la situación. Esta evolución, que era impensable en un principio, sumada al romance que ya de por sí genera interés, es uno de los factores clave de esta novela, y que está perfectamente definida por el cambio de nombre del personaje, de Kirtash a Christian, al igual que lo estuvo la de Alsan a Alexander.

Una vez la relación entre ambos se va consolidando, al mismo tiempo se empieza a desarrollar la relación entre Jack y Victoria. Y si por algo es conocido “Memorias de Idhún”, es precisamente por la doble relación de Victoria con Jack y Kirtash.

Sinceramente, creo que es el triángulo amoroso más equilibrado que he leído en la literatura. No sé si hay algún libro juvenil anterior que ya plantee un triángulo amoroso, pero a nivel personal “Memorias de Idhún” fue el primer libro que leí en el que aparecía el famoso triángulo amoroso que tantas lecturas posteriores han replicado y que se ha terminado convirtiendo en un cliché. Sin embargo, en la mayoría de ellos la protagonista mantiene una relación con uno de los chicos y la relación con el segundo chico (porque prácticamente todos los triángulos amorosos de los libros juveniles más conocidos mantienen la estructura chico-chica-chico), se viene después de una manera algo más secundaria. Es decir, hay casi siempre una relación más afianzada que la otra. Pero no en “Memorias de Idhún”.

Si bien se da primero la relación entre Victoria y Kirtash a nivel romántico, la relación personal entre Victoria y Jack está mucho más afianza, pues a ellos los une una gran amistad. Jack y Victoria se conocen a nivel personal, su relación es más sólida, y poco a poco se torna en romántica, pero en cambio la de Victoria con Kirtash no tiene esa solidez de amistad. No se conocen el uno al otro, sino que la relación comienza directamente en lo romántico, a pesar de que tenemos diversas situaciones que acaban dando pie a ello. Esto equilibra ambas relaciones. Son muy diferentes, pero como se especifica en la propia lectura, igual de intensas. Asimismo, ambas surgen de una manera natural, sin estar forzadas, desarrollándose a la par que la evolución de los personajes y convirtiéndose en una parte indispensable de la trama.

Por si la doble relación no fuera suficiente, no se puede obviar el hecho de que Jack y Kirtash se odien y quieran matarse mutuamente. Ya tenemos el enredo servido al completo. Sin embargo, no se puede juzgar toda esta situación sin hablar del gran misterio final del libro, en el que se nos desvela que Jack y Victoria son el dragón y el unicornio que estaban buscando desde el principio, y que Kirtash también es un híbrido entre humano y shek.

El hecho de que los tres jóvenes sean en realidad tres criaturas diferentes, mágicas y sobrenaturales es la explicación del triángulo amoroso. La atracción que siente Victoria con los dos chicos se debe, como especifica la propia lectura, al hecho de que sean criaturas sobrenaturales, y el odio entre Jack y Kirtash se basa en que sus respectivas razas, dragones y sheks, sean enemigas naturales y se lleven odiando durante milenios. Los sentimientos de los muchachos son, por tanto, irracionales, instintivos, y esto es algo que no se puede obviar en su influencia sobre las relaciones entre ellos. Kirtash y Victoria nunca se habrían llegado a fijar el uno en el otro si los dos hubieran sido completamente humanos, o si sólo uno de los dos fuera completamente humano. Entre Jack y Victoria creo que sería diferente, pues entre ellos sí que se podría haber formado una relación romántica o al menos una gran amistad, como se demuestra en la primera parte, en la que sus partes de dragón y unicornio están más dormidas. Esto hace que este no sea un triángulo amoroso al uso, sino uno muy peculiar, y directamente afectado por la parte de criaturas mágicas que son cada uno de ellos, para bien y para mal.

Si nos fijamos, la lectura pone especial cuidado en que Kirtash no sea el responsable directo de los peores hechos que más han marcado a los miembros de la Resistencia: la muerte de los padres de Jack, la transformación de Alexander en lobo y la muerte de Shail (de hecho, Kirtash evita esta última). Es Elrion, el mago, el responsable de todo esto, no Kirtash, pues por mucha evolución que hubiera tenido, son actos demasiado graves como para que los demás personajes hubieran podido perdonarlo. Además, es él quien acaba con Elrion, vengándolos a todos, tal y como observa Jack. Y, por otro lado, al final de la segunda mitad se humaniza a Kirtash mostrándonoslo casi como una víctima del verdadero villano de la historia, Ashran el Nigromante, que no es otro que su padre, mediante la escena de la tortura. Es decir, se da a entender que Kirtash es realmente frío e impasible, él es así por su naturaleza de shek, pero no por ello necesariamente cruel y despiadado como parecía en un principio. Esto hace de Kirtash uno de los mejores personajes del libro, y uno de los más trabajados y complejos.

Así pues, llega un punto en el que, si nos paramos a pensar, Jack y Kirtash en realidad no tienen nada en contra el uno del otro. Y ellos mismos se acaban dando cuenta, lo que lleva a Jack a levantar a un herido Christian y a dirigirse hacia los demás para que le curen, dando lugar a un emotivo final, cuando éste llega a Limbhad tras escapar de los sheks. Al principio eran enemigos, Jack sufrió la pérdida de sus padres, pero Kirtash no fue responsable de su muerte y, al convertirse en un traidor a su pueblo, también dejan de ser enemigos. El único motivo de que se odien es la naturaleza de los seres que forman parte de ellos, un dragón y un shek. No hay más motivos, y el hecho de que estén enamorados de la misma chica es algo que no tiene nada que ver con ello.

En la relectura de este primer libro me ha dado la sensación de que la doble relación está muy bien llevada y los tres se profesan respeto, algo muy importante. Hay mucha comunicación por parte de los tres, prácticamente a cada paso tenemos una conversación entre unos y otros en la que hablan de sus sentimientos y se sinceran. Es decir, Jack y Kirtash saben en todo momento de los sentimientos de Victoria por los dos, Victoria no les oculta nada a ninguno una vez que ambas relaciones están empezadas, más bien al contrario, y ellos respetan ambas relaciones. Christian deja claro que los sentimientos de Victoria no le pertenecen, y que no le molesta lo que sienta por Jack, y Jack por su parte actúa con comprensión y como el amigo que Victoria necesita cuando ella está sufriendo por Christian, sin que esto le afecte de otra manera. Admite estar celoso cuando se confiesa a Victoria, pero le deja claro, al igual que Christian, que no está enfadado con ella ni tiene derecho a estarlo, y que sus sentimientos no le pertenecen, exactamente las mismas palabras que usa Christian. En definitiva, ninguno intenta ganársela, ni combatir por ella, ni ninguna bobada por el estilo, sino que aceptan y respetan esa situación. De hecho, su amor por Victoria es lo que más los une. Esto da lugar a una relación entre personajes tan interesante como atípica.

Sólo hay un momento en el libro en el que parece que los dos están peleando por Victoria, cuando Jack logra vencer a Kirtash y Domivat quiebra a Haiass, pero esta pelea no llega a ser verdaderamente una lucha por Victoria. En realidad, Jack no lucha por ella, sino por protegerla, pues cree, y tiene motivos suficientes para pensarlo, que Kirtash quiere hacerle daño. Por otro lado, Jack busca también descubrir realmente de qué lado está Kirtash. Y, en el fondo, lo que realmente quiere saber son las respuestas sobre él mismo que sabe que el shek le puede proporcionar.

Otro aspecto a comentar es el hecho de que prácticamente todos los personajes no paren de proteger a Victoria todo el rato, creando la falsa sensación de doncella en apuros con el personaje. Sin embargo, el principal interés por protegerla, como hacen Kirtash o Allegra, es por su naturaleza de unicornio, no por ella en sí misma. La protegen no porque ella no se defienda, que lo hace, sino porque es el último unicornio, y si ella muere, morirá la magia en Idhún. Pero Jack y Shail, y también Allegra, que no deja de ser su abuela, sí que la protegen por ser quien es, Victoria, su amiga y compañera de la Resistencia, porque la conocen y la quieren, y lo de ser un unicornio, cosa que Jack desconoce y Shail sólo sabe en el último momento, es secundario.  Por otro lado, Victoria, al igual que Jack, es un personaje que se sabe defender. Se entrena durante los dos años que pasa sola para ser más fuerte, se defiende de Kirtash cuando él la va a capturar. Además, hay un momento en el que, en la batalla contra los trasgos que tiene lugar en la mansión de Allegra, Victoria es incapaz de luchar debidamente debido al dolor de Christian que le transmite el anillo, viéndose Jack obligado a cubrirla y defenderla. Pero entonces ella se quita el anillo (con consecuencias nefastas para Christian) se pone a pelear con su báculo, y entonces el rumbo de la batalla cambia a su favor. Cuando Jack ve que ella ya puede pelear de nuevo, deja de defenderla y sigue a lo suyo, pues sabe que ella sola se basta para pelear.

El motivo de que no protejan a Jack de la misma manera, siendo él el último dragón, es que nadie sabe que lo es hasta que lo descubren en el último momento, cuando ya no es necesario protegerle. El único que lo sabe es Kirtash, que al ser un shek, obviamente no le va a proteger, y menos teniendo en cuenta además que la muerte de Jack salvaría a Victoria.

En definitiva, todo este enredo se justifica de una manera u otra teniendo en cuenta la naturaleza híbrida de los tres jóvenes como criaturas mágicas. Ésa es la base y la causa de las relaciones entre personajes, y uno de los puntos clave de esta historia, que es más compleja de lo que parece en un principio.

Cabe destacar que los tres protagonistas principales están tan caracterizados y definidos que tienen el riesgo de que sus personalidades estén muy llevadas al extremo. Kirtash es demasiado frío, Jack es demasiado impulsivo, y Victoria se deja llevar demasiado. Sus virtudes se pueden convertir también en sus mayores defectos.

Por otro lado, el resto de personajes secundarios, y prácticamente los únicos del libro aparte de los protagonistas, merecen una mención especial. Allegra, Ashram y Gerde, y también Elrion, al que no llegamos a conocer tanto, son personajes bien definidos y caracterizados, y sus motivaciones y objetivos quedan perfectamente expuestos a pesar de que no aparecen demasiado. Al igual que con Kirtash, he redescubierto el personaje de Gerde en esta relectura, un personaje que hace años no me gustaba, y que ahora me ha parecido genial.

Además, la lectura nos ofrece dos sorpresas en esta segunda mitad: el regreso de Shail, una de las “resurrecciones” que más me alegran de la literatura, y la verdadera naturaleza feérica de Allegra, que da un giro interesantísimo a la lectura.

Por último, no podemos olvidar que este libro consigue que nos enamoremos de Idhún sin conocerlo apenas. Sólo hemos estado en Idhún una vez, durante la tortura de Victoria, por lo que no resulta demasiado agradable. Sin embargo, la lectura nos deja con muchas ganas de conocer realmente este mundo en profundad, sus razas, sus criaturas mágicas, a los magos, a los caballeros de Nurgon, sus paisajes, sus tres soles y sus tres lunas, de lo que se sacará partido en las siguientes novelas.

En definitiva, “Memorias de Idhún” es lo que es. Es un libro juvenil, de hace casi dieciséis años, que puede tener sus cosas, pero esto no impide que sea tan disfrutable como lo era por aquel entonces. Nos ofrece giros de trama inesperados, personajes muy conseguidos y memorables, originalidad, romances y relaciones algo diferentes a lo acostumbrado entre protagonistas, y la promesa de un mundo mágico maravilloso por descubrir. Todo esto convierte a “Memorias de Idhún” no en un gran clásico de la literatura juvenil, sino en EL gran clásico de la literatura juvenil.

Por favor, si vas a dejar un comentario, no incluyas spoilers de otros libros en esta entrada. ¡Gracias!

—Oye, Todd, esta persona ha leído la entrada y no ha publicado ningún comentario.

—Espera un poco, Tedd. Dale tiempo para que pueda escribirlo.

—No escribe nada, Todd. Que le haya gustado y no nos lo diga me pone de mal humor.

—Tranquilízate, Tedd. No es bueno para tu salud que te estreses.

—De acuerdo, Todd. Pero acuérdate de decirle que no incluya spoilers de otros libros en los comentarios de esta entrada.

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2 comentarios en “Memorias de Idhún: La Resistencia, de Laura Gallego García”

  1. Adoro este libro!!!! Sin duda mi libro favorito!
    Por cierto, quiénes son tedd y todd? Me ha hecho mucha gracia y eso que ni siquiera sé quienes son jaja

    1. ¡Hola, sin duda es un libro muy especial!

      Jaja, Tedd y Todd son unos personajes que aparecen en los libros de Fernando Trujillo y César García. Se trata de una pareja formada por un niño de aspecto avispado, Todd, y un anciano gruñón con coleta blanca acompañado siempre de un bastón, Tedd, ambos de ojos violetas. Siempre van juntos y no miran ni se dirigen a nadie, sólo hablan entre ellos.
      Creo que son los personajes más originales y misteriosos que he leído, y se pasean por aquí y por allá en los libros de estos autores. Aunque en un primer momento puedan parecer entrañables, son más peligrosos de lo que parecen.
      Si quieres conocerlos un poco mejor, te recomiendo que leas "El Secreto de Tedd y Todd", de Fernando Trujillo Sanz.

      ¡Muchas gracias por tu comentario!
      Un abrazo.