Película Dune Parte 1, de Frank Herbert

La película “Dune Parte 1” es la adaptación de la primera mitad de la novela de mismo nombre escrita por Frank Herbert. Muy aclamada por la crítica, “Dune” es una gran adaptación de este libro de ciencia ficción que nos presenta la historia de Paul, el hijo de un duque que es encomendado al planeta desértico Arrakis. Y, aunque la película está muy bien y se trata de una adaptación muy lograda, no llega a ser tan redonda como habría podido.

“Dune” ya contó con una adaptación en el año 1984, y esta última destaca sobre ella tanto por sus mejores efectos especiales dada la época de la anterior como por el casting de personajes. Absolutamente todos y cada uno de los actores de esta película encajan a la perfección con su personaje, caracterizados tal y como se describen y como uno imagina al leer el libro, y presentando unas actuaciones sublimes.

Mención especial merecen los actores de Paul y Jessica, clavados del libro, y el barón Harkonnen, que parece recién sacado de las páginas de la novela.

Además del casting, otro punto fuerte de esta película es su escenografía. La fotografía es espectacular, y los paisajes del desierto, naves o los gusanos de arena se convierten en una auténtica delicia visual. Igualmente, la película consigue dar ese toque futurista de ciencia ficción con unos diseños de naves, palacios y otros lugares que en el libro no se llegan a describir, como Salusa Secundus, de lo más adecuados según el estilo de esta historia.

Mención especial merece la banda sonora de esta adaptación, creada por el siempre genial Hans Zimmer. Es admirable cómo el sonido de esta película consigue ser tan inmersivo y transmitir perfectamente esa sensación de alerta, peligro o ese tono exótico que nos hace sumergirnos en ese extraño planeta desértico, o recordar elementos tan característicos del mismo como los martilleadores que atraen a los gusanos del desierto, con ese ritmo regular y repetitivo.

Más allá de temas como el casting, la fotografía o la banda sonora, “Dune” presenta también una buena adaptación de la trama de la novela. Al contrario que el libro, que nunca pone en contexto al lector ni le explica el funcionamiento del mundo sino que deja que sea la propia lectura la que lo haga entender, la película comienza explicando la situación y poniendo al espectador al día sobre el planeta Arrakis, la importancia de la especia o la organización política de esta galaxia gobernada por un sistema feudal consistente en un emperador y diferentes nobles.

Sin embargo, a medida que avanza la película, ésta va dejando de explicar tan claramente las cosas al espectador, pasando a dar importancia a las cosas clave mediante las visiones de Paul. Se trata de un recurso del que la adaptación abusa demasiado, que acaba cansando porque se acaban repitiendo siempre las mismas escenas, y que se hacen demasiado largas. Son minutos que la película podría haber ahorrado bien para reducir la larga duración de la misma o bien para dedicarlos a otras cosas que finalmente se quedaron sin su espacio.

Y es que a la adaptación le falta matizar un par de elementos para terminar de ser redonda. Por un lado, es casi imperdonable cómo la película no da la importancia que merece la escasez de agua en Arrakis. El libro aborda este tema de una manera tan sofisticada que uno acaba bien concienciado de la importancia que tiene hasta la más mínima gota de agua en este planeta.

Así pues, la novela nos mostraba esta importancia a la vez que la arrogancia y la ostentosidad de los Harkonnen en una escena de una cena en el palacio en el que se instalan los Atreides al llegar a Arrakis. En dicha escena, y siguiendo una tradición de los Harkonnen, los sirvientes preparaban unas fuentes de agua en el que los invitados se lavarían las manos para luego secarlas con unas toallas que dejaban caer al suelo. Posteriormente, los mendigos y los habitantes sedientos de Arrakeen tomaban esas toallas sucias y pisoteadas para exprimirles hasta la última gota de agua.

Igualmente, las palmeras que rodean dicho palacio eran motivo de odio entre los habitantes de la ciudad, pues robaban el agua que podrían consumir cien personas. En la película esto se menciona, pero se le da la vuelta a la situación al convertirlas en objeto del sueño de la gente de Dune: convertir el planeta en una tierra donde el agua y las plantas crezcan por doquier.

Así, la escasez de agua que tiene este planeta se conoce y se intuye en la película, pero no cobra esa importancia y necesidad que se vive en el libro, y que hace que al leer la novela uno sienta la necesidad imperante de beber agua, o esa consciencia del lujo que supone abrir un grifo y obtener de manera inmedianta este bien tan preciado.

Sin embargo, este no es el único aspecto en el que la película podría haber mejorado. Un gran fallo de la adaptación es que apenas da importancia al personaje del doctor Yueh. Nos lo presenta, pero apenas lo conocemos, de manera que su posterior traición pierde todo el impacto.

Igualmente, la adaptación juega la baza sorpresa del plan de los Harkonnen y la traición de Yueh, cuando la novela presenta todos estos elementos desde un primer momento, y los propios Atreides son conscientes de que tienen un traidor entre ellos. Así, donde en la novela lo interesante no es el qué va a pasar sino el cómo, en la adaptación nos quedamos simplemente en el qué, perdiendo un poco de la intriga política que tan interesante es en la novela.

Contrariamente, el protagonismo que no se le da al doctor Yueh sí se le da al personaje de Duncan Idaho. Mientras que en el libro Duncan no llega a tener una relación tan estrecha con Paul como se muestra en la peli, en la adaptación esto se lleva bastante bien, pues aquí sí consigue que la muerte de Duncan tenga más impacto.

Asimismo, el personaje de Gurney Halleck también tiene sus momentos en pantalla, pero el que sale perdiendo es Thufir Hawat, quien se nos presenta, pero no tiene más relevancia en la adaptación.

Por otro lado, hay información que la película no muestra, quizá de manera deliberada para guardar la sorpresa para la segunda parte. De todas formas, se echa en falta que durante el transcurso de la película se siga poniendo en contexto al espectador con cosas que no se mencionan en el comienzo pero que enriquecen el mundo que se nos presenta, como puede ser la CHOAM o la Cofradía. Así, da la sensación de que la película ha simplificado quizá en exceso el mundo del libro, lo que hace que pierda un poco la creación de este mundo tan extraordinario.

Y, quizá, todo esto podría haberse explicado o haberse mostrado mejor, de una manera más clara, y no haber dedicado tantos minutos de película a unas visiones de Paul que se hacen repetitivas y que se enfocan en el Elegido y en la yihad, esa guerra santa que el protagonista tanto teme. Sin embargo, da la sensación de que incluso estas cosas se pueden hacer un poco confusas por la manera en la que están contadas.

Así pues, “Dune” es una gran adaptación de la novela en la que se basa, muy fiel a la obra original, pero no es perfecta. Con una duración de dos horas y media y adaptando tan sólo la primera mitad del primer libro, no había excusas para no haber tratado mejor ciertos aspectos, o haber incluido más de ellos. Aun así, se trata de una gran adaptación que traslada perfectamente esa sensación tan especial que transmite este original mundo.

VALORACIÓN DE LA ADAPTACIÓN: 8/10

—Oye, Todd, esta persona ha leído la entrada y no ha publicado ningún comentario.

—Espera un poco, Tedd. Dale tiempo para que pueda escribirlo.

—No escribe nada, Todd. Que le haya gustado y no nos lo diga me pone de mal humor.

—Tranquilízate, Tedd. No es bueno para tu salud que te estreses.

—De acuerdo, Todd. Pero acuérdate de decirle que no incluya spoilers de otros libros en los comentarios de esta entrada.

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