Película El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, de Peter Jackson

La película “El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey”, dirigida por Peter Jackson, es la adaptación del libro del mismo nombre de la saga El Señor de los Anillos. De sobra conocida por todos, se trata de una película sublime y merecidamente aclamada, pero también de una de las mejores adaptaciones de libro a película de todos los tiempos.

“El Retorno del Rey”, y las otras dos películas anteriores de El Señor de los Anillos, hacen fácil lo difícil. Es admirable cómo, de un libro con aspectos tan buenos y también menos buenos, se supo tomar el grano de la paja, centrarse en lo importante y obviar lo insípido, y crear no sólo una buena adaptación, sino una auténtica obra maestra. Se exprime hasta el último jugo de la historia y de sus personajes, y se saca todo el partido posible de unos libros que no se aprovechan del todo bien a sí mismos.

“El Retorno del Rey” es el broche de oro de una trilogía en la que todo, absolutamente todo, es un acierto. Desde la ambientación y escenarios, pasando por la banda sonora, el vestuario, la fotografía, hasta llegar al casting y las interpretaciones. Todo funciona como un perfecto ensamblaje, dando como resultado una obra prácticamente inmejorable.

Pero, más allá de todos esos aspectos técnicos de la película de los que ya existen miles de análisis, como de las escenas más emblemáticas de las batallas o de la banda sonora, u otros elementos que ya se han comentado y que ya todos reconocemos, como la caracterización e interpretaciones de los actores, en este análisis vamos a centrarnos en lo que es la adaptación de libro a película.

Y es que, seamos sinceros, el libro es un tostón. Con todo el respeto hacia el autor y los fans más acérrimos. En realidad, no es que lo sea, es que se hace un tostón. Porque todos los elementos de la película, o casi todos, aparecen en el libro. Entonces, ¿cómo es posible que un formato se haga tan pesado y aburrido y el otro sea prácticamente inmejorable?

La clave está, como ya mencioné en anteriores análisis, en que la película y su guión saben perfectamente qué es importante en la historia y qué no. El acierto está en las partes que la peli elige potenciar, y en la manera en la que lo hace. Porque mientras que la lectura del libro es un paseo en llano lleno de grises, la película es un recorrido con pendientes en color.

Porque, si bien las aventuras de Merry y Pippin aparecen en la novela, la peli les da más profundidad y protagonismo. Lo mismo ocurre con la relación entre Aragorn y Arwen, cuyo desarrollo es inexistente en el libro, y al que la adaptación da un trasfondo trabajado y bonito. O la evolución de los personajes de Legolas y Gimli, que prácticamente desaparecen en esta tercera novela, donde apenas se les menciona, potenciándose en la peli su amistad y la lealtad que profesan a Aragorn.

Igualmente, la adaptación también saca lo mejor de los aspectos que sí que están bien traídos en la novela, como las evoluciones de los personajes de Aragorn o Gandalf. Cómo se representa a Aragorn como el héroe noble y justo que es, cómo se muestra de Gandalf su sabiduría y lo imprescindible del personaje en esta historia.

Lo mismo ocurre con Frodo y Sam, pero en este caso la peli sí que sabe sacar aún más partido a estos personajes. Su relación tiene muchos más altibajos en pantalla, lo que estrecha mucho más el vínculo entre ambos. Por ejemplo, en la adaptación Gollum consigue influir mucho más en Frodo, haciendo que éste se vuelva contra Sam, dando mucho más dramatismo a una situación ya de por sí muy complicada.

De esta manera, también se potencian mucho más, y de manera muy acertada, los efectos del Anillo sobre Frodo. El hobbit presenta un aspecto mucho más cansado y fatigado que en la novela, haciendo partícipe al espectador de lo difícil de su misión, y así poder comprender la forma de actuar de los personajes.

Mención especial merece también Gollum, personaje muy bien tratado en el segundo libro, pero que en el tercero pierde algo de protagonismo. La adaptación corrige este hecho y saca todo el potencial del personaje, dándole un desarrollo y un trasfondo sublimes, y alzándolo como lo que es, uno de los mejores personajes de esta saga.

También cabe destacar el trato de la adaptación en los personajes de Théoden y Denethor. Mientras que el rey de Rohan está llevado tal cual a la pantalla, engrandeciendo aún más al personaje, la actitud y personalidad del senecal de Gondor se exageran levemente, dotando al personaje de mucho más carácter, lo que justifica mucho mejor sus actos.

A pesar de todo esto, la única pega que se le puede poner a esta adaptación es que sólo hay un aspecto que empeora con respecto al libro: la relación entre Éowyn y Faramir. Si bien por separado se les trata genial, se obvia la relación que se da entre ellos en el libro (la única trama romántica medio bien trabajada), lo que es una pena.

Aun así, es una pega que se le perdona con creces a la adaptación. El resto de elementos de la historia o bien los mejora y engrandece, o bien no les resta un ápice de la solemnidad de la obra original.

De esta manera, la adaptación pasa de puntillas por aspectos del libro menos interesantes o más pesados, y se recrea y alarga los eventos realmente importantes, como la espectacular batalla de Gondor, toda la odisea de Frodo y Sam desde que entran en Mordor hasta que el Anillo acaba en el fuego del Monte del Destino, la última batalla a las puertas de Mordor, el reencuentro de los miembros de la Comunidad del Anillo o la coronación de Aragorn.

Sin embargo, el cambio más importante de la película con respecto al libro se encuentra en su final. Mientras que en la adaptación los cuatro laureados hobbits vuelven a una Comarca en la que nada ha cambiado y ha permanecido ajena a todo lo ocurrido, en la novela se encuentran con una desagradable sorpresa.

Y es que en la novela Saruman no muere en su torre tal y como ocurre en la adaptación, sino que se dirige a la Comarca, de manera que cuando Frodo, Sam, Merry y Pippin vuelven, en pleno desenlace de la historia y con el resto de tramas ya cerradas, se encuentran una Comarca medio destruida y dirigida por el malvado mago y sus secuaces, por lo que los hobbits deben librar una última batalla para salvar su hogar.

En mi opinión, no hay mayor acierto en la película que sustituir este inesperado final del libro por esa placentera vuelta a casa de la adaptación. Y es que abrir este conflicto en ese momento de la historia, tal y como está planteada la película, no tenía ni cabida ni sentido, y habría sido completamente contraproducente.

Así, la adaptación nos regala un momento precioso en el que los hobbits, después de todo lo vivido y lo sufrido, regresan a un hogar en el que nada ha cambiado, mientras que ellos por dentro han cambiado por completo. Esa mirada de los cuatro sentados en la taberna mientras beben una jarra de cerveza, esa complicidad entre ellos que son los únicos que saben por lo que han pasado, mientras que a su alrededor parece que no hubiera pasado el tiempo, es de lo más emotiva.

En cuanto al final en el que Frodo, Bilbo, Gandalf y los elfos se van de la Tierra Media, es completamente fiel al libro, y la adaptación decide mantenerlo tal cual. Además, la película da tan poca información sobre algunos aspectos como Sauron o el último viaje de Frodo y Bilbo fuera de la Tierra Media como la obra original.

Hay tantas cosas más que se podrían destacar. Vestuarios, actuaciones, ambientación, escenarios, efectos especiales que han envejecido de lujo, banda sonora, el guión o la propia épica de la película. Sin embargo, merece una mención especial lo bien que manejan las películas las relaciones entre los personajes en comparación con el libro. La amistad entre Merry y Pippin, entre Frodo y Sam, entre Aragorn, Legolas y Gimli, y el cariño y respeto general que hay entre todos los integrantes de la Comunidad del Anillo por supuesto aparece en los libros, pero las adaptaciones los realzan y potencian de una manera muy emotiva.

De esta manera, la película logra hacer una perfecta adaptación manteniendo en todo momento el respeto por la novela de Tolkien, y esto siempre es lo más importante cuando se adapta un libro a película. Se pueden cambiar cosas, obviar o añadir tramas, suprimir o cambiar personajes, pero la esencia de la obra siempre se debe mantener, y la trilogía de películas de El Señor de los Anillos es un ejemplo de cómo adaptar de forma inmejorable una gran historia de los libros.

VALORACIÓN DE LA ADAPTACIÓN: 10/10

—Oye, Todd, esta persona ha leído la entrada y no ha publicado ningún comentario.

—Espera un poco, Tedd. Dale tiempo para que pueda escribirlo.

—No escribe nada, Todd. Que le haya gustado y no nos lo diga me pone de mal humor.

—Tranquilízate, Tedd. No es bueno para tu salud que te estreses.

—De acuerdo, Todd. Pero acuérdate de decirle que no incluya spoilers de otros libros en los comentarios de esta entrada.

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